domingo, 14 de noviembre de 2010

Caminando

Todo llega a su momento
Hoy descubrí que los seres humanos viven en una lucha constante por aparenta una edad que no tenemos.
Como por ejemplo: las mujeres de “treinta años” −sin duda, muchas no necesariamente tienes es número exacto−  viven su vida comprando cuanta crema vean, en Farmatodo, para ocultar la edad sin importarles que la belleza no es física. Otro ejemplo son los chamos de trece o catorce años; sin lugar a duda quieren ser grandes para ser “libres” y nadie sabe que entienden ellos por eso.
De verdad la edad no importa aunque se empeñen en decir lo contrario, sino lo que de verdad importa es nuestra capacidad para: querer aprender (tanto de lo positivo como lo negativo), experimentar,  de disfrutar todas las ocasiones y esperar porque todo llega en su momento justo. Como digo alguna vez el escritor, checo, Franz Kafka  "La historia de los hombres es un instante entre dos pasos de un caminante."           

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