Coco y vainilla
Caminado por el pasillo de cremas, de una famosa perfumería, Zara y Liliana. Vieron una pequeña crema de manos que al olerla se quedaron mirándose y se dijeron mutuamente:”te acuerdas cuando teníamos 18 años en Playa del Carmen, México. Esas si fueron vacaciones.” La crema tenía una esencia igual a la de un bronceador de coco y vainilla que ellas compraron.
− ¿Zara te acuerdas de Steck?-pregunto Liliana con una risa picara. Mientras tomaban un café.
−Sí, como olvidarlo. Fue la primare vez que supe que era hacer el amor como los dioses.
Cuando las gemelas, Vera-Casa, tenían 18 años su papá le regalo a cada una un viaje a Playa del Carmen, México con sus compañeras del colegio. Al llegar a Playa del Carmen salieron a una discoteca para disfrutar y conocer. En el local estaban promocionando un bronceador llamado Beach&Relax.
Todas estaban en la pista de baile menos Zara, que se encontraba un poco cansada por el viaje y estaba en la mesa cuidando los tragos, cuando de repente se le acerca un chico y le dije:
−Hola ¿Cómo estás?- dijo con voz cálida.
− Bien y tú- respondió mientras lo veía de arriba abajo.
−fino aquí chambeando. Una pregunta tú no eres de Mexicana.
−No. Y, en qué trabajas.
−Soy promotor de Beach&Relax. Y por cierto mi nombre es Steck y el tuyo
−Zara- le grito mientras él se iba porque lo estaban llamando.
Al día siguiente se despertaron temprano y fueron al puerto para agarrar el ferry que las llevaría a Cozumel. En el ferry Liliana le dijo en el oído a Zara: estas pillada te vi anoche. Zara evito todo tipo de preguntas salió a tomar aire fresco, pensando en ese chico que conoció, Steck, y se dijo así misma: que si lo veía de nuevo le daría un beso. Cuando bajaron del barco se fueron a comprar algunas cosas.
Ya por la tarde cansadas decidieron ir la playa para disfrutar del sol y la arena blanca. Cuando Liliana estaba comprando su piña colada el chico que la atiende le dice:
−Hola, Zara. Te busque anoche y no te volví a ver
−Disculpa creo que estas equivocado. Tú lo más probable es que ayer conociste fue a mi hermana, es la que está sentada allá.
−sí, la verdad lo siento.
−Tranquilo no hay problema. Déjame presentarme mi nombre es Liliana.
−El mío es Steck-se lo dijo con una sonrisa mostrándole sus dientes de porcelana.
Steck espero que Liliana regresara con su grupo y les envió una ronda de Tequinis. Y le mando un nota que decía:”ame conocerte, siento no volverte a ver y por eso te invito al atardecer de Playa Bonita como tu Zara.” Zara voltio y le hizo un gesto con la cara diciéndole que sí. Al colocarse el sol se dirigieron a la playa ahí Steck les tenía reservado un espacio con la mejor vista.
Al irse el sol Zara dio un paseo con Steck, para hablar la verdad ellos hablaron de todo desde que hacían hasta lo que no les gustaba y lo que si les gustaba. Caminando por la playa Zara sin darse cuenta tropezó con una piedra y se cayó. Al caerse Steck: la miro y le robo, luego la abrazo, poco a poco se fueron quitando la ropa (Zara se dio cuenta que los dos olían a coco y vainilla, como el braceador) e hicieron el amor como los dioses. Ya en el avión vuelta a casa, al día siguiente, Zara le cuenta todo a Liliana.
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